miércoles, 25 de julio de 2012

Sobre el Fallo de la sala penal y los “delitos de lesa humanidad” (I)


Preámbulo

Los artículos que se publicarán en adelante versarán sobre los llamados “delitos de lesa humanidad” perpetrados por el Estado peruano en las décadas pasadas, principalmente en el gobierno de Alberto Fujimori, y otros temas afines a estos.

Sobre el Fallo de la sala penal y los “delitos de lesa humanidad” (I)

La sala penal permanente presidida por el vocal supremo Javier Villa Stein sentenció que los autores y fautores de delitos de lesa humanidad durante el gobierno de Alberto Fujimori sean juzgados como si hubiesen cometido delitos de homicidio calificado. La razón de este cambio es rebajar la pena privativa de libertad al  llamado “Grupo Colina” y  otros cómplices, sean materiales o intelectuales, de sus atentados.

El diario “La primera”[1] informó cómo y por qué se pensaba llevar a cabo este hecho. Primero, se recusó a los vocales originales de la sala penal especial de la corte suprema, que habían atendido los casos por la matanza de Barrios Altos y las ejecuciones a campesinos  en “El Santa” y “Pedro Yauri”. Al haber modificado a los vocales, logró reducirse la pena a los acusados, cambiando la denominación de los delitos de “lesa humanidad” por “homicidio calificado”. Algunos personajes conocidos beneficiados con las rebajas de las penas son: Santiago Martin Rivas, se redujo su pena de 25 a 22 años; Vladimiro Montesinos, de 25 a 20 años. La lista de beneficiados, mínimamente, asciende a quince personas.

La prensa derechista[2] ha afirmado que no es descabellado truecar el delito de lesa humanidad por el de homicidio calificado. Sin embargo, los abogados de Aprodeh[3] afirman que la sala penal estaría pasando por encima de una instancia superior, la cual es la corte interamericana de derechos humanos, quienes calificaron los atentados del Estado en la década del noventa como delitos de lesa humanidad.

Afírmase que en nuestro país no se tiene claro a qué se refieren con delitos de lesa humanidad[4]. El asunto no es tema de mi competencia, pero una revisión del artículo 607 código penal español[5] nos dice que los delitos de lesa humanidad son aquellos ataques generalizados o sistemáticos contra la población civil. Si en estos ataques hubiese asesinatos, entonces la pena máxima sería de veinte años en prisión. Aquí en Perú se está aplicando una pena privativa de veinticinco años.

El argumento defensivo de Villa Stein acerca de su decisión, es que el grupo Colina no cometió ataques generalizados contra la población. Sin embargo, en el artículo citado leemos que los ataques pueden ser generalizados o sistemáticos. Es decir, el ataque debe presentar al menos una de las dos características, no necesariamente las dos juntas. Y si esto fuera poco, la controversia aumenta cuando nos enteramos que se aprobó el fallo con dos votos a favor y tres en contra. Los fallos judiciales aprobados con votos minoritarios solo se dieron cuando Alberto Fujimori pidió que se aprobara la reelección indefinida, en pleno período dictatorial (1998).[6]

La derecha le insiste al presidente Humala que no avale la “versión” de la lesa humanidad pues esta maniata a quienes luchan contra los movimientos insurgentes, en este caso, pone en peligro la libertad de políticos y fuerzas armadas. La táctica consiste en recordarle al presidente su pasado como “Capitán Carlos”, cuando se le acusaba de asesinar a una pareja extrajudicialmente en Madre Mía, en el año 1992[7]. Actualmente existen dos personas que lo acusan por esos crímenes: los hermanos Teresa y Jorge Ávila Rivera. Este último señor logró escapar de las manos del ejército, poco tiempo antes del momento en que sería ultimado. La denuncia por este acto la hizo el fiscal Arturo Campos y actualmente se encuentra en el despacho de una jueza. De esta manera, si el presidente defiende la sentencia acerca de delitos de lesa humanidad, los cuales son imprescriptibles, podría ponerse una soga al cuello a sí mismo cuando pierda la inmunidad ante el poder judicial.

En este escenario, nos preguntamos, cuál debe ser una opinión alturada sobre el tema. ¿Los crímenes perpetrados por el Estado deben castigarse? De ser así ¿cuán graves fueron y a qué se debieron? ¿qué es lo conveniente para la población? ¿desde qué perspectiva es conveniente? En próximas publicaciones trataremos estas preguntas por diferentes medios y fuentes.



[1] La Primera, Lunes 23 de julio, pág. 2-3.
[2] El Correo, Lunes 23 de julio.
[3] Asociación Pro Derechos Humanos
[4] Aldo Mariátegui, nota del editor, El Correo, 23 de julio
[6] http://www.larepublica.pe/25-07-2012/villa-stein-admite-que-pese-haber-sido-minoria-impuso-la-sentencia
[7] http://www.eldiariointernacional.com/spip.php?article397

martes, 24 de julio de 2012

¿Paradojas o regularidades en el capitalismo? Crisis económica y sociocultural en la Unión Europea


Introducción desfasada

A continuación presento un artículo escrito por mi persona el día 2 de abril del 2012. Iba a ser publicado en el diario Resistencia, de circulación universitaria. Sin embargo, no he podido saber, desde aquel entonces, si efectivamente fue publicado. En cualquier caso, se colocará la cita si ya existe la publicación de este texto. Háganmelo saber por favor.

En este escrito se explica la situación europea muy brevemente. Aquí afirmó algunas cuestiones sobre Grecia y su unión de partidos de izquierda, Syriza, pero que no tiene que ver con otra agrupación política como el KKE, que acusa a la primera de ser cercanos a posiciones de la segunda internacional. El líder de Syriza, Alexis Tsipras, casi llega al poder en las últimas elecciones. Su agrupación pertenece al PIE, la izquierda europea.

No obstante el desfase temporal, este texto puede ser importante en el momento actual cuando ha renunciado personal de alta confianza en el FMI y la crisis sigue profundizándose.


¿Paradojas o regularidades en el capitalismo? Crisis económica y sociocultural en la Unión Europea


La Unión Europea (UE) vive actualmente en crisis económica y en general, podría considerarse, una crisis sociocultural. Qué aspectos son necesarios conocer en este proceso.

En primer lugar, el papel jerárquico de su organización de estados. ¿Quiénes dirigen la UE? La llamada troika, conformada por el Banco Central Europeo, el FMI y la Comisión Europea, esta última comandada por Alemania, país que posee la mejor calificación financiera dentro de la Unión.  Con este poder, Alemania somete a los países débiles de la UE, como Portugal, Irlanda, Italia, Grecia, España (llamados despectivamente PIIGS, por sus siglas en inglés), a que cumplan medidas de austeridad, consistentes en recortar el salario a los trabajadores, aumentar el horario laboral de los mismos, privatizar el aparato estatal, recortar el presupuesto público, abaratar el despido, por citar lo más resaltante. Todas estas medidas que la troika impone, lo hace afirmando que los otros países descuidaron su presupuesto público, gastando desmedidamente sus fondos. Sin embargo, fuera de la eurozona, las respuestas a la crisis pueden diferir de las recetas del FMI.

En Islandia (2001), donde se vivió una crisis financiera similar, la respuesta no fue: “¡neoliberalicemos nuestra economía!”, al contrario, dejaron que la banca quiebre para luego estatizarla y llevaron a juicio al primer ministro de aquella época, Geir Haarde, por mal manejar la economía. Puesto que en Islandia no usan al euro como moneda, la suya propia, la corona islandesa, se depreció, y los hizo, en términos comerciales, más competitivos. Tras esto, ahora el PBI islandés se escribe con azul. La competitividad por no manejar la misma moneda ha permitido el despegue productivo de Polonia también. Reino Unido tampoco maneja el euro, e incluso no ha firmado –junto a la República Checa- el Tratado o acuerdo intergubernamental conocido como “freno a la deuda”, donde los estados miembros de la UE ceden su soberanía fiscal a la troika, para que no incurran en gasto público excesivo. Sabido es que el Reino Unido nunca se dejará subordinar.

Mientras, en su debilidad, Irlanda, al poseer como moneda única el euro, se ve obligada a practicar los recortes llamados medidas de austeridad, pues su moneda no se deprecia y no logran vender a precios más bajos. Lo mismo ocurre en todo el bloque PIIGS. Pero un retiro de estos países de la organización intergubernamental UE generaría una conmoción en cadena que acabaría con la profundización de la crisis, pues -por ejemplo- el dracma (moneda griega) al oficializarse y reemplazar al euro, se depreciaría, de modo que el pueblo se dirigiría a las fronteras a cambiar sus euros que valen más en otro país, lo cual obligaría a cerrar las fronteras violentamente. No olvidemos la combatividad del pueblo griego, que podría poner de vuelta y media la situación política europea. De mantenerse el violento estado de cosas, sin percibir una salida para el statu quo económico, la fascistización de los gobiernos de Europa occidental se torna una posibilidad. La crisis agudiza la lucha de clases y con aquella se extreman las propuestas de cambio.

Las recetas de los keynesianos no son tomadas en cuenta en absoluto. Krugman y compañía son oídos pero no escuchados. Los intereses de las potencias son más grandes que las previsiones de los economistas gurúes, quienes afirman la inevitable caída del euro, o al menos la salida de Grecia de la UE, de no llevarse a cabo políticas contracíclicas. Una de las razones de los poderosos para no liquidar a Grecia es la deuda que ha contraído con Francia (57 mlls. de euros) y Alemania (34 mlls. de euros). Son las mayores deudas que ha contraído el país griego, de modo que afectaría el sistema financiero de los líderes, mandando, probablemente, abajo su calificación de “Standard & Poors”; lo cual es una razón más para que estos no dejen caer a Grecia.

Este periodo de pérdida de derechos laborales y ciudadanos, carente de soluciones dentro del sistema, ha modificado la conciencia política del griego. Así, el Pasok -mayor partido de centroderecha- cuenta ahora con 27,5% de aprobación, mientras la extrema izquierda conjunta llega al 48%. Aún cuando algunos comunistas griegos dicen que se mantendrán en la OTAN de llegar al poder, la UE duda de sus afirmaciones y no permitirá que el anhelo popular revolucionario –intensificado por el desempleo y la baja calidad de vida- se haga realidad. Para lograr su cometido, Angela Merkel,  Cristine Lagarde (FMI), y otros neoliberales, intentan llevar a cabo en Grecia la privatización más grande nunca antes vista. Algunos pobladores europeos recuerdan que la liberalización económica practicada en Europa del Este no trajo estabilidad al ex -pueblo soviético, sino todo lo contrario. ¿Qué garantías tienen los euro-occidentales?

La sumisión de los países débiles a Merkel ha exacerbado el odio entre alemanes y griegos. En Alemania no desean ni siquiera beber vino griego. Se teme que la conflictividad entre estas y otras naciones aumente. Un repaso a esta sumisión puede verse en el plano legal. En el 2003, Francia y Alemania tenían un déficit por gasto mayor al 3% de su PBI, de tal modo que la comisión europea –dirigida por el ex -primer ministro italiano Romano Prodi-  podía multarlos por ello, pero no lo hizo; así, las potencias no emprendieron medidas de “austeridad” o algo parecido. Su poder imperialista los mantuvo fuera del alcance legal. Pero ahora, cuando los pueblos de otros países piden no ser atropellados, ellos simplemente arremeten. Los alemanes no recuerdan que tras la primera guerra mundial, los aliados exigieron un pago de 40% de su PBI. Aquellos se negaron –argüían inviabilidad financiera- y pagaron solamente la mitad. En estos momentos, Grecia debe casi el 40% de su PBI pero no le han brindado ninguna concesión. A lo mucho le permiten aplazar los pagos. La prioridad en el sistema económico europeo es la banca, quiénes no pueden perder. Aún cuando los estados afirman que la austeridad es para todos, deberían ser sinceros e indicar que es para todos menos para los bancos a quienes rescatan y protegen.

El peso de los acontecimientos recae en los débiles. Mientras sufren y se someten los PIIGS,  Alemania presenta la tasa de desempleo más baja desde su reunificación (6%) y ha aumentado el salario de sus trabajadores en 26% para dinamizar el mercado. Incluso cuando la BBC de Londres mostró en cuadros que los griegos trabajan más que los alemanes, concluyó que aquellos viven en peores condiciones que estos. ¿Paradojas o regularidades en el capitalismo?

En definitiva, lo que buscaba ser una asociación de Estados promotora de la integración económica y social, está deviniendo en una asociación donde se réplica las leyes imperialistas del capitalismo contemporáneo, que contrariamente a lo pensado por los derechistas fundadores puede ser la oportunidad esperada por la izquierda revolucionaria.