domingo, 17 de febrero de 2013

El Problema del Sobrepeso y la Obesidad

Presentación

Una polémica librada entre el escritor Ivan Thays y el chef Gastón Acurio despertó mi interés por conocer lo básico sobre la inocuidad de la alimentación peruana. Aquí se ha iniciado el asunto recurriendo a lo que ocurre a nivel mundial. Es muy importante resaltar que este texto es un preámbulo a un comentario sobre los principios epistemológicos que guían los comentarios de los internautas peruanos relacionado con dicha polémica.

Obesidad y sobrepeso
La cadena británica de noticias “BBC Mundo” refiere que para la población norteamericana, el enemigo más grande no está representado en organizaciones como Al Qaeda o en países como Corea del Norte -o en algún otro representante del “eje del mal” para Estados Unidos. El enemigo más grande para la población norteamericana es la obesidad. Es una afirmación relativa, se refiere con seguridad a la población civil, antes que a los jefes de gobierno o personal militar. Pero, aun siendo relativa, pone de relieve la importancia que supone esta enfermedad en la tierra del capitalismo imperialista. Más del 20% de su población es considerada obesa. Incluso, en 12 estados, el 30% de la población es considerada obesa.

La razón fundamental de la problemática es la alimentación desbalanceada, tendiente al consumo excesivo de azúcar procesada y grasas saturadas, lo cual convierte los alimentos en comida insalubre. El problema del sobrepeso y la obesidad es complejo, pues muchos factores actúan correlacionalmente y no permiten discernir fácilmente explicaciones y conclusiones, aun cuando las asociaciones médicas más prestigiosas a nivel mundial han llegado a varios consensos para entender y combatir este problema. Por lo tanto, estas conclusiones, no son concluyentes, valga la redundancia y aparente contradicción, sino preliminares; son convenciones hasta que se defina certeramente la verdad de los hechos. Además de ser complejo, debemos recalcar que esta cuestión parece tener raíces en la naturaleza humana, por lo que resultaría un esfuerzo complicado combatirla a la escala demográfica contemporánea. A esto se suman combinadamente las fuerzas del libre mercado y el subsidio estatal, en particular veremos el caso norteamericano, en un esfuerzo de economía antineoliberal, pero real –lo cual demuestra que quienes pregonan el libre mercado no siempre lo practican-, para hacer del consumo insalubre una tendencia poblacional muy fuerte.
 
Problema mundial
En Dinamarca acaba de fallecer una mujer adicta al consumo de “Coca-cola” -al día consumía entre 6 y 11 litros de esta bebida. Sus familiares llegaron a observarla padeciendo episodios del síndrome de abstinencia. El resultado final fue la muerte prematura de la mujer, quien anteriormente había perdido la dentadura, por consumir excesivas cantidades de azúcar y cafeína contenidas en la gaseosa símbolo de la mundialización mercantil. Coca-cola viene desarrollando campañas publicitarias para combatir el problema del sobrepeso y la obesidad, en gran medida para que no se radicalicen las alternativas de solución al asunto. Un ejemplo de radicalización, para las empresas del rubro, se ha dado en el estado de Nueva York, Estados Unidos. Allí las autoridades han tomado medidas para que no se pueda vender bebidas azucaradas en envases mayores a 0,46 litros. Las empresas de bebidas están luchando legalmente por no acatar dicha norma.
 
Pero el problema es más profundo de lo que parece, el gobierno federado lucha entre sí en sus niveles nacional y subnacional. A nivel nacional existe el subsidio a los agricultores de maíz transgénico, a partir del cual se elabora el jarabe de alta fructosa, utilizado para endulcorar las bebidas gaseosas, refrescos industriales, entre otros envasados. La razón del Estado es que sus pobladores rurales sean competitivos en el mercado. Mientras las empresas de productos finales optan por el jarabe ya que el precio es menor comparado con el azúcar de caña. Sin embargo, el jarabe de alta fructosa presenta un grave problema: es adictivo. Por ello, su sabor no empalaga, como si lo hace un postre preparado con azúcar común. Y, por otra parte, estados como Filadelfia luchan por desterrar de su territorio la enfermedad por medio de campañas educativas y promoción de actividades físicas, pero con resultados insuficientes aún pues deben luchar contra los incentivos económicos que el mismo gobierno nacional brinda.

Raíces del problema
El deseo humano por el azúcar es natural, y en la actualidad ha crecido exponencialmente. Prácticamente la encontramos en un sinnúmero de comidas, bebidas, golosinas y postres. A partir de este deseo se desarrolló un mercado enriquecedor que en alguna medida perdura hasta hoy.
En el siglo XVII, los británicos se hicieron con las Islas Barbados en el Caribe para cultivar caña de azúcar y comercializarla procesada. Prontamente consiguieron monopolizar el mercado y hacer del azúcar un bien suntuario. El azúcar era un lujo solo al alcance de la oligarquía. Posteriormente, durante las guerras napoleónicas (S. XIX) Francia cultivó remolacha azucarera, tirando abajo los precios del azúcar británica y popularizando el consumo. De este modo, a nivel nutritivo, la población comenzó a sustituir su régimen calórico convencional, por medio de alimentos más azucarados.

Reforzando las ideas sobre esta problemática, los estudios neuroquímicos identifican al azúcar con sensaciones opioides en el cerebro, las cuales provocan una mayor satisfacción tras la ingesta del conjunto de alimentos consumidos. Esta naturaleza humana, al parecer, se desarrolló siguiendo las líneas evolutivas en ambientes y épocas de carestía, para que se aproveche al máximo los alimentos que contengan reservas calóricas altas y de esa forma pueda pervivir la especie. Sin embargo, en las sociedades del consumismo y la abundancia comestible puede ser un contrasentido médico. Un mecanismo primitivo de supervivencia nos guía por el camino hacia nuestro prematuro final.

Correlaciones e interpretación del problema
Pensar en el problema implica conocer la suma de causas, de hechos que desencadenan la obesidad, es decir, además de la mala alimentación, también participan otros factores relevantes. Ahora nos referiremos a uno de estos:
Sedentarismo.- Sedentario, en la sociedad contemporánea de actividades secundarias y terciarias, en la sociedad de la computación, las telecomunicaciones y la automatización, no se entiende como lo opuesto a las tribus nómades. Ese concepto correspondía a otra etapa histórica de la sociedad de mujeres y hombres. Ahora se identifica como sedentario a quien lleva una vida sin movimiento corporal y poca agitación. Por contraposición, una actividad que haga sudar se entiende como una práctica de exigencia física, no sedentaria.
 
El sedentarismo laboral es uno de los más nocivos, por eso se está renovando los implementos de las oficinas, como es el caso de Google, Microsoft y otras empresas, cadenas de hoteles, etcétera, con máquinas caminadoras-escritorio. De ese modo la gente puede caminar a velocidades entre 1 y 6 kilómetros por hora mientras utiliza el ordenador. Obviamente puede utilizarse realizando otra actividad que requiera cierta quietud de nuestras extremidades superiores. Además del sobrepeso, el estar mucho tiempo sentado provoca hipertensión, malhumor, estrés, y contribuye en definitiva al desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
 
Las personas que practican actividades de un nivel medio o alto de exigencia física tienden a sufrir menos males cardíacos. Esto se refleja en su índice de masa corporal, el cual es el indicador que se toma en cuenta hasta el momento para determinar si una persona es obesa o no. Actualmente se ha comprobado que no es un indicador fiable pues relaciona el peso con la talla, y no clasifica bien el caso de algunas personas musculosas, o de personas que tienen mucha grasa y una talla elevada, entre otras combinaciones. Este indicador no es cambiado porque resuñta más barato y rápido de medir.
 
Una consecuencia directa son los males cardíacos. El exceso de grasa en el cuerpo se acumula también en las arterias que conectan el corazón con los demás órganos, siendo el medio por donde fluye la sangre. Por ello esta correlación.

(En la próxima entrega se continuará el tema).