El
siguiente artículo es una muestra de lo efectuado por el Grupo Colina bajo la
presidencia de Alberto Fujimori. Las citas son sacadas del libro “Ojo por ojo”
de Umberto Jara, periodista peruano, que tuvo muchas entrevistas con Santiago
Martin Rivas (líder del grupo Colina) y otros personajes buscados por la
justicia, mientras estos se escondían y refugiaban, en pleno gobierno
fujimorista. En esta ocasión, por lo delicado del asunto, el texto se remite
principalmente a las citas de Martin Rivas. Es preferible no opinar
librescamente del asunto de que trata este texto sino hasta contar con la
información necesaria para opinar certeramente del tema.
Sobre los
delitos de lesa humanidad (II)
Jaime
Bayli dijo alguna vez que la condena contra el ex - presidente Alberto Fujimori
es excesiva porque el acusado no fue autor material ni intelectual de los
“operativos” efectuados por el grupo Colina y, por lo tanto, no tendría algo
que lo relacione con los “excesos” de este comando paramilitar. No tendríamos
que citar a la bufonería periodística si no fuera porque gran número de
televidentes escucha tales comentarios y no cuentan con información necesaria
para sopesar lo que alguien dice. Entonces,
con este comentario falaz de nuestra parcializada prensa, pasamos a desmentir
tal afirmación y brindar datos sobre los hechos.
En
primer lugar, negamos que el presidente y su círculo asesor desconocieran al
escuadrón de la muerte, como se le llama al Grupo Colina. En realidad, los
operativos del grupo Colina fueron amparados por la cúpula en el poder, o sea,
por Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos. Prueba de esto es el uso de camionetas
ubicadas en palacio de gobierno cuando los Colina perpetraron la matanza en
Barrios Altos, con las placas y luces propias de la policía nacional del Perú[1]. Sin
embargo, cualquier persona podría encontrar en este acto un sinsentido. ¿Qué
razones moverían al Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) para auto incriminarse
utilizando unidades patrulleras suyas en actos de terrorismo estatal? La razón
principal, a decir de Santiago Martin Rivas, líder del grupo Colina, era el
discurso subrepticio que brindaba este atentado, que solo podía ser comprendido
por la otra parte participante del conflicto; es decir, por la militancia y,
particularmente, el comité central del PCP-SL[2].
Ante
los atentados del PCP-SL, el SIN decidió atacar a los insurgentes con actos de
violencia que tengan el sello del Estado. Se dejaron de lado los métodos comunes,
donde la policía captura al sospechoso y lo enjuicia para saber si es culpable
o no, y comenzó a utilizarse el lenguaje de guerra sucia o no convencional llamada
también “guerra de baja intensidad”[3]. Lo que
quería decir el Estado es: “ya sabemos quiénes son y los aniquilaremos. El
estado de derecho no los resguarda”. Con lo cual buscaban generar temor a
quienes pensaran en sumarse a la insurgencia pues el Estado no respetaría su
vida en caso fuera sospechoso, así como generar temor en la propia militancia.
La
decisión de comenzar la guerra de baja intensidad fue – a decir de Martin
Rivas- porque “el militar profesional que
tiene una preparación para defender las fronteras de su país y para luchar
contra el enemigo mediante el combate con métodos convencionales, se encuentra
confundido porque las fronteras están intactas, porque no lucha con el enemigo
enfrente, sino con el enemigo oculto que aparece por otro lado; inicialmente no
esgrime armas sino ideas y presenta signos apenas perceptibles que impiden
identificarlos y, aun cuando cometa el error de mostrarse, no se le puede
atacar y destruir porque “estamos en paz”, porque “es libre de expresar sus
ideas y pensar como mejor le parezca”. Así, en estas condiciones y sin una
orden para atacar, sin un objetivo por conquistar o una zona por defender, se
explica que sea desconcertante hacer frente a este enemigo que “sin haber
declarado la guerra, hace la guerra pero pretende la paz” (…) “En esas
circunstancias se requiere responder con los mismos métodos, con acciones
clandestinas, con acciones de infiltración en el enemigo y, sobre todo,
generándole al terrorismo el mismo temor: hacerles sentir que sea cual fuese el
lugar de su escondite serán descubiertos y su fuerza militar eliminada, con la
finalidad de intimidar y buscar la desmoralización del terrorismo. (…) “Todos estos conceptos que fueron expuestos
y aprobados por el alto mando
militar y el Presidente de la República, no fueron, por supuesto, una
creación nuestra. Son los conceptos que nos fueron enseñados en la Escuela de
las Américas, a donde concurrimos muchos oficiales por orden de nuestra
superioridad y por un acuerdo del Estado peruano y el Estado norteamericano.
Era el modo de luchar contra la subversión”. (El resalte en negrita es
nuestro)
Sin lugar a dudas, el
presidente de la República sabía los detalles de los métodos que utilizaría el
grupo Colina. Martin Rivas insiste en afirmar que la estructura organizacional
del ejército es jerárquica, por lo tanto ellos, los Colina, no podían actuar
como un grupo de rebeldes, sino que seguían órdenes superiores que
necesariamente venían del SIN y la Presidencia de la República. Sin ese
consentimiento no podrían haber actuado.
Por otra parte, la escuela de
las Américas, a que hace referencia Martin Rivas, fue una escuela militar
dirigida por la CIA norteamericana, donde dictaban los ex – combatientes y
altos mandos que participaron en la guerra de Vietnam. De esta escuela salieron
gran número militares derechistas que reprimieron sistemáticamente movimientos
insurgentes en Latinoamérica e instauraron dictaduras reaccionarias. Ejemplos de
estas son la de Jorge Rafael Videla en Argentina o Augusto Pinochet en Chile,
entre muchas más. Incluso, el mismo Vladimiro Montesinos, asesor presidencial
de Fujimori, artífice de la dictadura del 90’ en Perú y los más graves actos de
corrupción -los cuales seguramente Jaime Bayli negaría si no fuera por los
videos incriminatorios públicamente difundidos- estudió en dicha escuela
militar, la Escuela de las Américas, y por eso tenía la clara idea de llevar a
cabo su plan contra Sendero luminoso. La CIA no apoyó a Mario Vargas Llosa
porque no creía que tendría los escrúpulos para luchar de esa forma descarnada
con el PCP-SL. Más adelante, Vargas Llosa se daría cuenta que, efectivamente,
Estados Unidos apoyaba a Fujimori y no su candidatura. Asimismo, esta es una de
las razones por las que se acusa a Estados Unidos de haber apoyado a los
gobiernos dictatoriales, no solo cuando tomaron el poder, sino cuando lucharon
contra el movimiento comunista latinoamericano. Un ejemplo de esto es el
comentario de Martin Rivas.
Matanzas
A continuación resumiremos
los atentados del grupo Colina.Barrios Altos: Ocho hombres vestidos de negro ingresaron a una vivienda en Barrios Altos donde se celebraba una pollada y asesinaron a once varones, tres mujeres y a un niño, dejando gravemente heridas a seis personas.
Penal de Canto Grande: En este penal se encontraba recluida gran parte de la militancia y dirigencia senderista. Entonces “Montesinos vino con una idea. Tenía la relación de los principales presos senderistas, y en esa lista aparecían los integrantes del Comité Central, es decir, los más cercanos a Guzmán, los que eran el soporte ideológico y militar de Sendero. (…) Ninguno debía quedar con vida. Se explicaría después que resultaron muertos en la refriega. ¿Cuál era la idea? Descabezar a Sendero. Era un golpe mortal[4].” La batalla en el penal duró cuatro días. Sin embargo, la dirigencia de Sendero habíase resguardado en un lugar seguro de la cárcel. Entonces, ocurrió la ilegalidad: “Un pelotón militar ingresó, en la última incursión, con un objetivo definido: aniquilar a cada uno de los integrantes de la dirigencia senderista, dejando a salvo a uno solo de ellos, Osmán Morote Barrionuevo”[5]. Eso fue lo que ocurrió. El saldo total de muertos fue de 35 y 20 heridos, según cifras oficiales del Ministerio del Interior.
Universidad Enrique Guzmán y
Valle - La Cantuta: El entrevistado Martin Rivas afirma: “Esa
residencia era un antro de senderistas y dormía más gente de lo permitido. (…)
Entonces, el operativo tuvo una finalidad concreta: replicar Tarata. (…) Los
detalles nadie los va a contar. Además, eso no es lo que importa. ¿Ocurrió? Sí,
señor, ocurrió[6]”. Aniquilaron a10 personas.
Desenlace
Cuando el gobierno había
controlado la guerra interna, se vio obligado a apresar a quienes había
utilizado, al Grupo Colina. Sin embargo, estos confiaban en que no serían
capturados, y de ser así, que saldrían libres mediante algún artilugio
jurídico-político. Lo que efectivamente ocurrió el 14 de junio del año 1995 con
la ley de amnistía, lo que dejaba en la impunidad lo hecho por este comando.
Ahora, nuevamente están en la cárcel y desean reducir su pena privativa de
libertad arguyendo que sus delitos no fueron de “lesa humanidad”.
[1]
“La camioneta Mitsubishi blanca con
líneas rojas y placa RQ 3815 estaba adscrita al Ministerio de la Presidencia (…)”.
“La otra, una Cherokee color plata con placa RQ
7425 era usada por el viceministro del Interior (…)” pág. 151. JARA,
Umberto; Ojo por ojo, Ed. Norma,
Perú, 2003.
[2]
Partido Comunista del Perú por el Sendero Luminoso de José Carlos Mariátegui
[3]
Santiago Martin Rivas la expuso así cuando se reunió con el círculo militar antes
de comenzar dicha táctica.
[4]
Ibíd., pág. 163 - 164
[5]
Ibíd., pág. 161 – 168.
[6]
Ibíd. Pág. 177 – 178.
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