sábado, 4 de agosto de 2012

Sobre el Fallo de la Sala penal y los "delitos de lesa humanidad" (II)

Comentario Preliminar

El siguiente artículo es una muestra de lo efectuado por el Grupo Colina bajo la presidencia de Alberto Fujimori. Las citas son sacadas del libro “Ojo por ojo” de Umberto Jara, periodista peruano, que tuvo muchas entrevistas con Santiago Martin Rivas (líder del grupo Colina) y otros personajes buscados por la justicia, mientras estos se escondían y refugiaban, en pleno gobierno fujimorista. En esta ocasión, por lo delicado del asunto, el texto se remite principalmente a las citas de Martin Rivas. Es preferible no opinar librescamente del asunto de que trata este texto sino hasta contar con la información necesaria para opinar certeramente del tema.

Sobre los delitos de lesa humanidad (II)
Jaime Bayli dijo alguna vez que la condena contra el ex - presidente Alberto Fujimori es excesiva porque el acusado no fue autor material ni intelectual de los “operativos” efectuados por el grupo Colina y, por lo tanto, no tendría algo que lo relacione con los “excesos” de este comando paramilitar. No tendríamos que citar a la bufonería periodística si no fuera porque gran número de televidentes escucha tales comentarios y no cuentan con información necesaria para sopesar lo que alguien dice. Entonces,  con este comentario falaz de nuestra parcializada prensa, pasamos a desmentir tal afirmación y brindar datos sobre los hechos.

En primer lugar, negamos que el presidente y su círculo asesor desconocieran al escuadrón de la muerte, como se le llama al Grupo Colina. En realidad, los operativos del grupo Colina fueron amparados por la cúpula en el poder, o sea, por Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos. Prueba de esto es el uso de camionetas ubicadas en palacio de gobierno cuando los Colina perpetraron la matanza en Barrios Altos, con las placas y luces propias de la policía nacional del Perú[1]. Sin embargo, cualquier persona podría encontrar en este acto un sinsentido. ¿Qué razones moverían al Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) para auto incriminarse utilizando unidades patrulleras suyas en actos de terrorismo estatal? La razón principal, a decir de Santiago Martin Rivas, líder del grupo Colina, era el discurso subrepticio que brindaba este atentado, que solo podía ser comprendido por la otra parte participante del conflicto; es decir, por la militancia y, particularmente, el comité central del PCP-SL[2].

Ante los atentados del PCP-SL, el SIN decidió atacar a los insurgentes con actos de violencia que tengan el sello del Estado. Se dejaron de lado los métodos comunes, donde la policía captura al sospechoso y lo enjuicia para saber si es culpable o no, y comenzó a utilizarse el lenguaje de guerra sucia o no convencional llamada también “guerra de baja intensidad”[3]. Lo que quería decir el Estado es: “ya sabemos quiénes son y los aniquilaremos. El estado de derecho no los resguarda”. Con lo cual buscaban generar temor a quienes pensaran en sumarse a la insurgencia pues el Estado no respetaría su vida en caso fuera sospechoso, así como generar temor en la propia militancia.

La decisión de comenzar la guerra de baja intensidad fue – a decir de Martin Rivas- porque “el militar profesional que tiene una preparación para defender las fronteras de su país y para luchar contra el enemigo mediante el combate con métodos convencionales, se encuentra confundido porque las fronteras están intactas, porque no lucha con el enemigo enfrente, sino con el enemigo oculto que aparece por otro lado; inicialmente no esgrime armas sino ideas y presenta signos apenas perceptibles que impiden identificarlos y, aun cuando cometa el error de mostrarse, no se le puede atacar y destruir porque “estamos en paz”, porque “es libre de expresar sus ideas y pensar como mejor le parezca”. Así, en estas condiciones y sin una orden para atacar, sin un objetivo por conquistar o una zona por defender, se explica que sea desconcertante hacer frente a este enemigo que “sin haber declarado la guerra, hace la guerra pero pretende la paz” (…) “En esas circunstancias se requiere responder con los mismos métodos, con acciones clandestinas, con acciones de infiltración en el enemigo y, sobre todo, generándole al terrorismo el mismo temor: hacerles sentir que sea cual fuese el lugar de su escondite serán descubiertos y su fuerza militar eliminada, con la finalidad de intimidar y buscar la desmoralización del terrorismo. (…) “Todos estos conceptos que fueron expuestos y aprobados por el alto mando militar y el Presidente de la República, no fueron, por supuesto, una creación nuestra. Son los conceptos que nos fueron enseñados en la Escuela de las Américas, a donde concurrimos muchos oficiales por orden de nuestra superioridad y por un acuerdo del Estado peruano y el Estado norteamericano. Era el modo de luchar contra la subversión. (El resalte en negrita es nuestro)

Sin lugar a dudas, el presidente de la República sabía los detalles de los métodos que utilizaría el grupo Colina. Martin Rivas insiste en afirmar que la estructura organizacional del ejército es jerárquica, por lo tanto ellos, los Colina, no podían actuar como un grupo de rebeldes, sino que seguían órdenes superiores que necesariamente venían del SIN y la Presidencia de la República. Sin ese consentimiento no  podrían haber actuado.

Por otra parte, la escuela de las Américas, a que hace referencia Martin Rivas, fue una escuela militar dirigida por la CIA norteamericana, donde dictaban los ex – combatientes y altos mandos que participaron en la guerra de Vietnam. De esta escuela salieron gran número militares derechistas que reprimieron sistemáticamente movimientos insurgentes en Latinoamérica e instauraron dictaduras reaccionarias. Ejemplos de estas son la de Jorge Rafael Videla en Argentina o Augusto Pinochet en Chile, entre muchas más. Incluso, el mismo Vladimiro Montesinos, asesor presidencial de Fujimori, artífice de la dictadura del 90’ en Perú y los más graves actos de corrupción -los cuales seguramente Jaime Bayli negaría si no fuera por los videos incriminatorios públicamente difundidos- estudió en dicha escuela militar, la Escuela de las Américas, y por eso tenía la clara idea de llevar a cabo su plan contra Sendero luminoso. La CIA no apoyó a Mario Vargas Llosa porque no creía que tendría los escrúpulos para luchar de esa forma descarnada con el PCP-SL. Más adelante, Vargas Llosa se daría cuenta que, efectivamente, Estados Unidos apoyaba a Fujimori y no su candidatura. Asimismo, esta es una de las razones por las que se acusa a Estados Unidos de haber apoyado a los gobiernos dictatoriales, no solo cuando tomaron el poder, sino cuando lucharon contra el movimiento comunista latinoamericano. Un ejemplo de esto es el comentario de Martin Rivas.

Matanzas
A continuación resumiremos los atentados del grupo Colina.

Barrios Altos: Ocho hombres vestidos de negro ingresaron a una vivienda en Barrios Altos donde se celebraba una pollada y asesinaron a once varones, tres mujeres y a un niño, dejando gravemente heridas a seis personas.

Penal de Canto Grande: En este penal se encontraba recluida gran parte de la militancia y dirigencia senderista. Entonces “Montesinos vino con una idea. Tenía la relación de los principales presos senderistas, y en esa lista aparecían los integrantes del Comité Central, es decir, los más cercanos a Guzmán, los que eran el soporte ideológico y militar de Sendero. (…) Ninguno debía quedar con vida. Se explicaría después que resultaron muertos en la refriega. ¿Cuál era la idea? Descabezar a Sendero. Era un golpe mortal[4].” La batalla en el penal duró cuatro días. Sin embargo, la dirigencia de Sendero habíase resguardado en un lugar seguro de la cárcel. Entonces, ocurrió la ilegalidad: “Un pelotón militar ingresó, en la última incursión, con un objetivo definido: aniquilar a cada uno de los integrantes de la dirigencia senderista, dejando a salvo a uno solo de ellos, Osmán Morote Barrionuevo[5]. Eso fue lo que ocurrió. El saldo total de muertos fue de 35 y 20 heridos, según cifras oficiales del Ministerio del Interior.

Universidad Enrique Guzmán y Valle - La Cantuta: El entrevistado Martin Rivas afirma: “Esa residencia era un antro de senderistas y dormía más gente de lo permitido. (…) Entonces, el operativo tuvo una finalidad concreta: replicar Tarata. (…) Los detalles nadie los va a contar. Además, eso no es lo que importa. ¿Ocurrió? Sí, señor, ocurrió[6]”. Aniquilaron a10 personas.

Desenlace
Cuando el gobierno había controlado la guerra interna, se vio obligado a apresar a quienes había utilizado, al Grupo Colina. Sin embargo, estos confiaban en que no serían capturados, y de ser así, que saldrían libres mediante algún artilugio jurídico-político. Lo que efectivamente ocurrió el 14 de junio del año 1995 con la ley de amnistía, lo que dejaba en la impunidad lo hecho por este comando. Ahora, nuevamente están en la cárcel y desean reducir su pena privativa de libertad arguyendo que sus delitos no fueron de “lesa humanidad”.



[1] “La camioneta Mitsubishi blanca con líneas rojas y placa RQ 3815 estaba adscrita al Ministerio de la Presidencia (…)”. “La otra, una Cherokee color plata con placa RQ  7425 era usada por el viceministro del Interior (…)” pág. 151. JARA, Umberto; Ojo por ojo, Ed. Norma, Perú, 2003.
[2] Partido Comunista del Perú por el Sendero Luminoso de José Carlos Mariátegui
[3] Santiago Martin Rivas la expuso así cuando se reunió con el círculo militar antes de comenzar dicha táctica.
[4] Ibíd., pág. 163 - 164
[5] Ibíd., pág. 161 – 168.
[6] Ibíd. Pág. 177 – 178.

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