sábado, 16 de marzo de 2013

¿Qué debemos saber tras la elección del papa Francisco?


¿Qué debemos saber tras la elección del papa Francisco?

Jorge Mario Bergoglio es el verdadero nombre del papa recién elegido en El Vaticano. El cónclave que en una primera ocasión no pudo determinar quién sería el nuevo sumo pontífice, lo hizo en su segunda votación, nombrando al cardenal argentino que llevará, desde aquel momento, el nombre de Francisco.

Perteneciente a la orden jesuita (Compañía de Jesús), se autonombró Francisco en referencia al predicador mendicante San Francisco de Asís, quien en la hagiografía católica es un representante de la austeridad vínculado con los sectores sociales pobres. Precisamente esa es la imagen que desde un principio destacó el cardenal Timothy Dolan, al referirse al nuevo papa. El propio Bergoglio afirmó en una entrevista que su amigo, el cardenal brasilero Claudio Hummes, le recordó con un ligero toque en la cabeza que no se olvidase de los pobres. Razones relevantes que nos hacen reflexionar sobre la posición de la alta jerarquía eclesiástica respecto a los atributos y la doctrina que deben tener el papa en el momento presente que vive el mundo. Si comparamos ese posicionamiento ideológico, darle énfasis a la desigualdad y  a los desahuciados, el parecido a los postulados de la Teología de la liberación son notorios, pero con seguridad son solamente aparentes.

Para contrastarlo veamos que significa una persona o grupo social pobre para la teología de la liberación en palabras del crítico ortodoxo Gustavo Sánchez Rojas, profesor de la facultad de Teología Pontificia y civil de Lima, quien recuerda lo que escribió Gustavo Gutiérrez, teólogo de la liberación, en sus textos de 1988:

"Pobre" para él es el oprimido, el proletario, y cito textualmente "La fuerza histórica de los pobres" en la pág. 79, el proletario —dice— que es explotado y que lucha justamente por su liberación. Para él “pobre” es el miembro de una clase social que está enfrentada y en lucha contra otra clase social explotadora y opresora.

Entonces el problema no es la “opción por el pobre”, el problema es la concepción ideológica marxista que tiene él de "pobre". Esa es la dificultad

El problema para la ortodoxia católica, incluido el anterior papa Joseph Ratzinger, quien también ha criticado a Gustavo Gutiérrez, es vincular a los pobres con los explotados proletarios, aquellos que venden su fuerza de trabajo en el mercado laboral. En consideración de Gustavo Sánchez, el paradigma optativo para la conducta de un sacerdote es Teresa de Calcuta o cualquier otra personalidad que haya vivido ofreciendo y entregando obras de caridad. Quienes profanamente analizan este asunto, encuentran claros elementos de la lucha de clase en el plano ideológico entre la ortodoxia católica y los teólogos de la liberación: la oposición entre el cambio sistémico o estructural a los paliativos caritativos de misericordia. Ver en el pobre a una víctima o a un desdichado. El papa de ningún modo comparte la doctrina de la teología de la liberación, es más, entre los años 2001-2002, cuando era arzobispo en Argentina se opuso al comunismo así como al liberalismo, calificándolos como modelos económicos intrínsecamente fallidos.

Características distintivas de Bergoglio

Los periodistas que interactúan con el papa Francisco han destacado su manera fluida de hablar, así como un comportamiento menos mistificado ante los medios, menos protocolar indican también, lo cual se diferencia de las formas de interacción mediática de Joseph Ratzinger y del propio Juan Pablo II. Esta característica posiblemente sea parte de su endoculturación argentina, donde las personas se caracterizan por ser muy habladoras, llegando a ser casi parlanchines. Lo cual puede traer algunas complicaciones en Latinoamérica, donde parte de la mistificación del papa radica en su habla. Un idioma distinto al de la mayoría, el español castellano, hace de este un ser más lejano, alguien distinto. Al tener a una figura más próxima en materia de idioma, y si acaso incurre en hablar demasiado sobre asuntos que tradicionalmente no le corresponden al papa, podría dificultar el futuro político e institucional de la iglesia católica.

No obstante, es posible que su elección sea resultado de darle un nuevo ánimo a la iglesia católica que se ha visto mermada de fieles en los últimos años, pues estos se han reducido porcentualmente en todo el mundo, a excepción de África y Asia donde si están creciendo. Pero Latinoamérica viene disminuyendo. El número de agnósticos ha aumentado, y las iglesias evangélicas se han disparado en todas partes. Son principalmente numerosas y poderosas en Brasil.

Una de las principales causas es el papel protagónico que adquieren los “hermanos” en las congregaciones evangélicas, distinto al rol único que cumple el sacerdote en la iglesia católica. El temor de los padres católicos a perder ese podio en donde se encuentran cuando predican, dejar de ser la figura principal en la misa y permitir el paso a los fieles con poca preparación en las escrituras bíblicas, daría lugar al sincretismo y al paganismo, que, aun siendo propiamente católico –el catolicismo es una vertiente pagana de la ortodoxia- se convirtió en la nueva ortodoxia por el poder ganado en siglos pasados. También es necesario mencionar al entretenimiento en sus reuniones rituales. Generalmente las misas católicas son más aburridas en comparación con las misas cristianas alternativas donde puede predominar el movimiento corporal (baile), cánticos con instrumentos de rock y los colores más vivos con que se adornan los centros de adoración y culto al Dios cristiano.

Esta competencia por fieles es un desafío arduo para la iglesia católica que no quiere perder su carácter antiguo pero que debe innovar en algunos aspectos para reposicionarse y seguir “a la alza”.

Manifestaciones sobre medidas gubernamentales económicas y de parentesco

El actual papa Francisco tuvo un intercambio de palabras figuradas, es decir  hacían alusión directa a su interlocutor, con el presidente Néstor Kirchner en el año 2002. En el año 2008 estuvo a favor de los agroexportadores que se opusieron en una huelga que duró 120 días a una resolución gubernamental que afectaba el comercio de la soya, el maíz, el girasol y el trigo. En aquella ocasión fue un opositor a lo mandado por la presidenta Cristina Fernández. Y en el año 2010 se opuso a la aprobación del matrimonio entre homosexuales en Argentina.

Esta ventilación mediática podría ser perjudicial para el nuevo papa pues los latinoamericanos no están acostumbrados a una participación tan directa de personalidades mistificadas como es la del contacto directo con Dios. Por lo general lo que un creyente cualquiera espera son plegarias, bendiciones y un pedido genérico de paz, donde no se suele tomar cartas en el asunto salvo de manera implícita.

Descrédito de la iglesia católica

Durante el papado de Benedicto XVI salieron a la luz unas cartas que supuestamente fueron extraídas por su ayudante de cámara. Estas fueron reunidas y ordenadas en un libro de Gianluiggi Nuzzi titulado “Su Santidad, las cartas secretas de Benedicto XVI”. Aquí se dejan ver las consideraciones acerca del matrimonio homosexual en el mundo, los diálogos con Ángela Merkel sobre el holocausto nazi, y los juicios de valor sobre altas personalidades de la iglesia católica. Todo esto desde la percepción del anterior sumo pontífice.

A esto, que fue conocido como los Vatileaks, se agrega el escándalo del Instituto de la Orden Religiosa, conocido como el Banco del Vaticano. Este instituto es la fuente de riqueza del Vaticano pues maneja las finanzas y monitorea el estado de las acciones que el Vaticano tiene en grandes empresas transnacionales. Este banco está en juicio desde el año 2010 por lavar dinero, es decir, hacer ingresar dinero proveniente de la economía informal (narcotráfico, entre otras actividades).

También se suman las denuncias por pederastia a nivel mundial, donde no se han hecho de conocimiento público los casos en Latinoamérica, por ahora.

Palabras finales

En este contexto, la iglesia católica tiene una ardua tarea para relegitimarse ante sus fieles y ser la institución líder que pretende ser. Sin embargo, en mi opinión eso no podrá lograrse. La gente seguirá creyendo por esa característica humana temerosa de lo desconocido, desconfiada de sus propias capacidades y poco disputa al cambio agnóstico o ateo, pero la iglesia católica -como institución social- no aportará ideas y propuestas relevantes para los conflictos sociales surgentes en el devenir tecnológico y cultural de los humanos. Ceñirse al dogma hace que esta institución sea un dinosaurio que no evoluciona sino solamente en aquellos aspectos sobre los que el dogma no ha logrado enquistarse, o donde los padres no desean hacerlo porque eso afectaría su propio crecimiento económico. Se comportan como si hubiesen olvidado las frases de Jesús como la que se presenta a continuación:

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. 24Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios”. Mateo 19:23-24

Ahora al papa elegido lo recogen en limusina –aunque es cierto que no acepto subirse en esta- y los cardenales no predican dejando todas sus pertenencias y entregándose a una vida asceta. Simplemente se acoplaron al sistema económico e hicieron caso omiso del dogma donde no les convenía. ¿El dogma que ni siquiera dirige sus propias vidas creen que dirigirá la del resto de mortales? El materialismo histórico, en materia teórico-analítica, lo había pronosticado así. Las instituciones sociales terminan siendo parte constitutiva del sistema económico político en el que se encuentran, y el capitalismo logró girar los postulados doctrinarios del propio Jesús en la cabeza de los católicos, que ya ni siquiera los cardenales lo siguen. Quien busque soluciones en la iglesia, no las encontrará. Será mejor buscar en otra parte.