Crisis financiera en España
En España, la crisis hipotecaria inició la caída a modo de dominó de la estabilidad económica del país catalán. Ahora se le ha pedido al presidente Mariano Rajoy del partido popular, elegido hace pocos meses atrás, que cumpla con las promesas de campaña. Una de estas promesas fue que mantendría la tasa de impuestos. Sin embargo, hace una semana atrás comenzó la polémica por el apoyo que Rajoy brinda al presidente Nicolás Sarkozy, referido a un impuesto que este último desea cobrar a las transacciones financieras. Según la prensa española, la idea de Rajoy es no afectar a los contribuyentes. Pero el terror de los analistas liberales españoles es que la imposición de este impuesto, conocido como Tasa Tobin, puede conllevar a la deslocalización de las colocaciones financieras y de las inversiones, afectando a todos. Este impuesto no ha sido practicado nunca.[1] Lo que busca es estabilizar los mercados estableciendo un pago mínimo a quienes efectúen transacciones financieras (0.1% es una posibilidad verbigracia), sin embargo el temor a la deslocalización es generalizado entre los liberales pues recurren a todas las predicciones negativas para decir que no debe imponerse la tasa Tobin. No está claro cuál es el motivo por el que Sarkozy desea con tanta rapidez y vehemencia establecer esta política. Ha instado a la cancillera Merkel a que apoye su propuesta, y esta ha decidido esperar un poco, aunque se espera que en la próxima reunión en Bruselas se discuta y decida la aplicación de esta política. Por lo visto no ha habido oposición de Alemania a esta propuesta. El Reino Unido ha indicado que ellos la avalarán solo si se acepta a nivel mundial. Mientras el presidente español está del lado de Sarkozy, en el parlamento español, el Bloque Nacionalista Gallego se ha opuesto al impuesto y pide congelarlos.
La expectativa sobre lo que vaya a ocurrir en la socioeconomía europea es clave pues los efectos sociales y principalmente el temor a los giros políticos sistémicos a la democracia burguesa preocupa sobremanera a la dirigencia política y económica en el viejo continente. Nótese que la reunión de los 27 representantes de la Unión Europea fue establecida para el 30 de enero, pero se suspendió por aspectos técnicos, lo cual puede ser traducido como: se suspendió por la huelga general en Bélgica. La situación social en Europa es de tensión.
Los países de la península Ibérica sufren los problemas más agudos de la crisis. En España se viven cosas muy serias, más serias que los escándalos por nepotismo de miembros de la realeza. Por ejemplo, en materia de finanza energética, las tarifas cobradas para suministrar electricidad no cubren los costos de producción. Existe un déficit acumulado de 24 mil millones de euros, y el ritmo de incremento del déficit es de 3 mil millones anuales a más, aproximadamente. El aumento de las tarifas afectaría la canasta de los consumidores. Y no solo de los consumidores sino también de los productores, como sabemos la energía se encuentra en la base de los procesos ecológicos de carácter antrópico, y tiene un precio elevado.
Ejemplos abundan. Uno claro es lo que ocurre con la aerolínea española Iberia que sufre una huelga de pilotos. Estos últimos han sugerido un modelo de gestión para mejorar la compañía que pasará a llamarse Iberia Express. La empresa se opone a esa sugerencia pues los márgenes de ganancia son inferiores a los que esperan con el modelo que la gerencia desea instaurar. El temor de la dirección de Iberia es que la huelga pase al personal en tierra y personal del handling. Eso haría, a decir de ellos mismos, inmanejable a la aerolínea. De similar forma, la aerolínea Air Europa tuvo a sus pilotos en huelga desde el 22 de setiembre hasta el 23 de diciembre, dejando de percibir 67 millones de euros.
La problemática se extiende a distintos sectores laborales. El canal RTVV, canal 9 español, ha contratado los servicios de una consultora para elaborar un expediente de regulación de empleo (ERE) que fije despidos en su estructura laboral. Lo que intentan es reorganizarse internamente para ser más eficientes en sus gastos de producción. Mientras los sindicatos con representación en el ente -no todos son reconocidos- han convocado una movilización para oponerse al ERE.
Estos despidos constantes han devenido en el retroceso del consumo que está dejando en la quiebra a empresarios poderosos de distintos rubros. El cierre de 46 establecimientos del diseñador Adolfo Domínguez es un indicador de las bajas ventas. La comisión nacional del mercado de valores estima que en el año 2011 las pérdidas son de 9,69 millones de euros, lo cual es casi el doble de lo perdido el año 2010: 5,21 millones de euros.
La crisis es tan grande que los funcionarios públicos ponen en tela de juicio los instrumentos estadísticos (tanto de datos cuantitativos como cualitativos) desarrollados para evaluar en Europa aspectos como la solvencia de una entidad. En España critican que los indicadores desarrollados en Bruselas no tomen en cuenta los bonos convertibles en acciones cuando calculan el capital, lo cual modificaría los resultados que sirven a los decisores inversionistas.
La crisis financiera está poniendo en aprietos todas las esferas en España: la política, la económica y la social. El desenlace aun está lejos.
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